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Citas · 2 min

Benching: cuando eres el plan B (y cómo saberlo)

Te escribe lo justo para que no te vayas, pero nunca concreta. Qué es el benching, qué descubrió un estudio sobre la gente «en la recámara» y cómo salir del banquillo.

· This is my message

Hace tres semanas que no quedáis. Pero cada pocos días llega un «¿qué tal todo?» o un me gusta en una historia. Lo justo para que no te vayas. Nunca lo suficiente para quedar.

Qué es el benching

Benching viene de bench, banquillo en inglés. Es tener a alguien en reserva: no le dices que no, pero tampoco que sí. Le mantienes en calor, como a un suplente, por si el titular falla. Se parece al breadcrumbing (las migajas), pero aquí la clave es que hay otra opción preferida.

Lo que dice la investigación

En 2014, Jayson Dibble y Michelle Drouin preguntaron a 374 jóvenes adultos por sus back burners: personas con las que mantenían el contacto «por si acaso». Tener a alguien en la recámara por mensajes y redes era muy común, y los hombres decían tener más.

El dato curioso: entre quienes tenían pareja, tener gente en la recámara no se relacionaba con un menor compromiso con su pareja. O sea, dejar la puerta entreabierta parece casi un hábito.

Esta es nuestra lectura

Si el benching es tan normal, la pregunta no es si alguien lo hace, sino si te lo están haciendo a ti. Y eso se ve en los planes, no en los mensajes.

Si nunca hay plan, el plan eres tú. Pero de reserva.

Así se ve en un chat

  • Esa persona: «¡Cuánto tiempo! Tenemos que vernos.»
  • Tú: «¡Sí! ¿El jueves?»
  • Esa persona: «Uf, esta semana imposible. Ya te digo.» (No te dice.)

Cómo salir del banquillo

  • Propón algo concreto. Día y hora. Quien tiene interés busca un hueco; quien te tiene en reserva busca una excusa.
  • Cuenta los planes, no los mensajes. Diez «¿qué tal?» no suman una cita.
  • Pon tú el final. «Me apetece quedar; si a ti no, sin problema.» Y a otra cosa.
  • Y si eres tú quien tiene a alguien en la recámara: dile la verdad. Esperar en un banquillo cansa más que un no.

Aquí no hay banquillo: si alguien no quiere seguir, la conversación queda en pausa. Sin migajas y sin «ya te digo».