Desapego · 2 min
Necesitar o preferir: el desapego en la pareja según Walter Riso
Desapegarse no es querer menos ni volverse frío. Es elegir a alguien sin que tu bienestar dependa por completo de esa persona. Una idea de Walter Riso, llevada a las primeras citas.
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La palabra desapego suena a distancia, a no implicarse. El psicólogo Walter Riso, en Desapegarse sin anestesia, defiende lo contrario: la persona desapegada se preocupa por el otro, se compromete y cuida, pero lo hace sin ansiedad y sin perderse a sí misma.
Necesitar frente a preferir
La clave está en una distinción sencilla. Necesitar a alguien es sentir que sin esa persona no puedes estar bien. Preferirla es haberla elegido entre otras posibilidades y alegrarte de que esté. Riso lo resume así: «Necesitar algo o a alguien significa no poder vivir sin ello». Lo primero ata; lo segundo deja libres a los dos.
Si lo pierdo, me dolerá, pero seguiré adelante. Eso no es frialdad: es tener los pies en tu propia vida.
Desapego no es indiferencia
Este es el gran malentendido. Querer sin apego no es querer menos. Es querer sin poseer, sin humillarse para mantener a alguien a tu lado y sin quedarse donde no te quieren o te hacen daño. Tampoco es lo mismo que el estilo evitativo del que hablan Levine y Heller: quien evita, se protege de la cercanía; quien se desapega en el sentido de Riso, se acerca sin aferrarse.
Y no significa no necesitar a nadie. La investigación sobre apego muestra que depender de una pareja que responde nos hace más autónomos, no menos: es la llamada paradoja de la dependencia (Feeney, 2007). Lo que propone Riso no es dejar de apoyarse en el otro, sino que tu valor y tu tranquilidad no dependan de una sola persona.
Tres preguntas antes de escribir a alguien
- ¿Le escribo porque me apetece o porque necesito una señal para estar tranquilo?
- Si no responde hoy, ¿mi día sigue igual?
- ¿Busco a alguien que me complemente o alguien que tape un hueco? Riso propone trabajar los propios vacíos en lugar de buscar a quien los llene.
Cómo se ve en una primera conversación
- Con apego: ajustas tus respuestas para gustar, ocultas lo que crees que no encajará y vives cada silencio como un veredicto.
- Con preferencia: cuentas cómo eres, preguntas con curiosidad y, si no hay encaje, lo lamentas sin sentir que has fracasado.
Por eso tiene sentido conocer a alguien por lo que piensa: si respondes 50 preguntas con sinceridad, las personas con las que encajas te prefieren por cómo eres, no por cómo intentaste parecer.
No se trata de dejar de desear. Desear es humano. El apego empieza cuando no puedes renunciar a algo aunque te haga daño. Si sientes que una relación te consume, hablarlo con un profesional de la psicología es un buen primer paso.