Citas · 2 min
Situationship: por qué engancha más lo que no tiene nombre
Os escribís cada día, quedáis, hay hasta celos… pero «no sois nada». Qué es una situationship, por qué engancha tanto y qué tiene que ver con la limerencia.
· This is my message
Ni amigos, ni pareja, ni rollo de una noche. Un «algo» que lleva meses así. Si te suena, sigue leyendo.
Qué es una situationship
Es una relación sin etiqueta y sin acuerdo: hay planes, confianza y a veces hasta un cepillo de dientes en su casa, pero nadie ha dicho qué sois ni hacia dónde vais. La palabra mezcla situation (situación) y relationship (relación). No es lo mismo que una relación abierta: ahí hay un acuerdo. Aquí lo que hay es niebla.
La fábrica perfecta de limerencia
La psicóloga Dorothy Tennov inventó en 1979 la palabra limerencia para ese enamoramiento obsesivo en el que no puedes dejar de pensar en alguien. Y vio que para que exista hace falta una cosa: incertidumbre. Sin la duda de «¿le gusto o no?», la limerencia o se convierte en amor o se desinfla.
Ahora piensa en una situationship. Es una máquina de fabricar dudas: un día parece que sí, otro que no, y nunca llega una respuesta clara. Esta es nuestra lectura: no te engancha tanto la persona como el «a lo mejor».
Lo que no tiene nombre ocupa más sitio en tu cabeza que lo que sí lo tiene.
Por eso una situationship de tres meses puede doler más que una relación de dos años: se vive con el volumen de la duda al máximo.
Señales de que estás en una
- No sabes qué contestar cuando te preguntan «¿y eso qué es?».
- Los planes son de última hora, casi nunca con dos semanas de antelación.
- Hay temas prohibidos: el futuro, sus amigos, «lo nuestro».
- Tu humor depende de cuánto tarda en contestar.
Cómo salir de la niebla
- Haz la pregunta. «¿Qué somos?» da vértigo, pero es una pregunta, no un examen.
- Escucha la respuesta, no lo que quieres oír. Un «no quiero etiquetas» casi nunca significa «dame tiempo».
- Decide con datos. Si quieres algo que la otra persona no quiere, la duda no mejora con los meses.
- Ojo: a algunas personas una relación sin etiqueta les va genial. El problema no es la etiqueta, es que solo una de las dos esté a gusto sin ella.
Saber desde el principio qué busca cada uno es la forma más rápida de que no haya niebla.