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Citas · 2 min

El ick: por qué de repente alguien deja de gustarte

Te gustaba hasta que le viste correr detrás del autobús. Qué es el ick, qué dice uno de los primeros estudios sobre él y cuándo hacerle caso (y cuándo no).

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Todo iba bien. Buena conversación, buenas risas. Y entonces le viste correr detrás del autobús con la mochila botando. Se acabó. Te dio el ick.

Qué es el ick

El ick es un rechazo repentino hacia alguien que te gustaba, casi siempre por un detalle pequeño: cómo come, cómo aplaude, cómo dice «mi amor» o cómo pide en un restaurante. No ha hecho nada malo. Es que, de golpe, ya no puedes verle igual. TikTok está lleno de vídeos con la etiqueta #theick.

Lo que dice la ciencia

En 2025, los psicólogos Brian Collisson, Eliana Saunders y Chloe Yin publicaron uno de los primeros estudios sobre el ick. Empezaron analizando esos vídeos de TikTok para ver qué lo provoca y luego preguntaron a personas solteras.

Lo vivían más quienes son más sensibles al asco, quienes tienen rasgos narcisistas y quienes ponen listones muy altos a la pareja. Las mujeres lo contaban con más frecuencia.

Un matiz: es una muestra online, con datos que cada persona cuenta de sí misma. Tómalo como una pista, no como una ley.

Esta es nuestra lectura

El ick a veces dice algo de la otra persona y muchas veces dice algo de ti. Si te salta con todo el mundo y por cualquier cosa, puede que no sea falta de química. Puede que sea el listón, o el miedo a acercarte.

A veces el ick es una señal. Otras, una excusa con buena puntería.

Así se ve en un chat

  • Esa persona: «Buenas noches, bomboncito de fresa.»
  • Tu cabeza: «Me mudo de país.»
  • La realidad: es un apodo cursi. Nada más.

Cómo saber si hacerle caso

  • Pregúntate si es un valor o un gesto. Que sea borde con el camarero es una señal. Que estornude raro, no.
  • Dale una segunda oportunidad. Muchos icks se pasan en cuanto conoces más a la persona.
  • Mira si se repite. Si todo el mundo te da el ick en la segunda cita, el patrón es tuyo.
  • Y si no se va, no pasa nada. La atracción no se fuerza. Dilo con amabilidad y sigue.

Aquí os conocéis primero por cómo pensáis y por lo que escribís. Cuando por fin os veis, lo del autobús ya da un poco igual.