Afinidad · 2 min
¿Los polos opuestos se atraen? Los imanes, sí. Las personas, no tanto
Es el mito favorito de las comedias románticas. La ciencia lleva décadas comprobándolo y la respuesta es otra: lo que une, y sobre todo lo que dura, es parecerse en lo importante.
· This is my message
Ella, ordenada. Él, un caos. Se odian en la primera escena y se casan en la última. En el cine funciona. En la vida real, bastante menos.
Lo que dice la ciencia
El psicólogo Donn Byrne empezó a estudiarlo en los años 60 y llegó a una conclusión que se ha repetido muchas veces desde entonces: nos atrae quien piensa parecido. Cuantas más actitudes y valores compartimos, más atracción.
En 2008, Matthew Montoya y su equipo revisaron más de 300 estudios sobre el tema, y la semejanza ganaba con claridad. En 2017, un equipo de la Universidad de Kansas (Angela Bahns y colegas) comparó parejas y amistades reales en decenas de rasgos: casi siempre se parecían desde el principio. Los «opuestos» apenas aparecían.
Los opuestos se atraen en las películas. En la vida real, se cansan.
Entonces, ¿por qué nos lo creemos?
- Porque lo diferente engancha al principio. Lo nuevo despierta curiosidad, y la curiosidad se parece mucho a la atracción.
- Porque confundimos carácter con valores. Que uno sea extrovertido y el otro tímido puede funcionar genial. Que uno quiera hijos y el otro no, mucho menos.
- Porque recordamos las excepciones. La pareja improbable que funciona se cuenta en todas las cenas. Las cien parecidas que funcionan no son noticia.
Dónde sí conviene parecerse
No hace falta que os guste la misma música. Pero ayuda mucho coincidir en lo que organiza una vida: si queréis hijos, cuánto espacio necesitáis, qué lugar ocupan el trabajo y la familia, cómo afrontáis los problemas.
Por eso en blind bottle el número que más se ve es el % de afinidad: 50 preguntas sobre esas cosas que no salen en una foto. Que la diferencia os divierta. Que la afinidad os sostenga.