Afinidad · 2 min
Innegociables en pareja: la pizza con piña se negocia, los hijos no
Tener una lista de mínimos no es ser exigente, es ahorrar tiempo. Qué son los innegociables, cuáles importan de verdad y cómo distinguirlos de las simples preferencias.
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Hay cosas que se hablan y se ceden. Y hay cosas que no. Saber cuáles son las tuyas es de lo más útil que puedes llevar a una primera cita.
Preferencia o innegociable
- Preferencia: te gustaría, pero puedes vivir sin ella. Que le guste el cine de terror, que madrugue o que odie la piña en la pizza.
- Innegociable: si no encaja, la relación no funciona, aunque todo lo demás vaya bien. Querer tener hijos o no, por ejemplo.
La prueba es sencilla: imagina que todo es perfecto salvo eso. Si dentro de cinco años seguiría doliendo, es innegociable.
Una preferencia se negocia. Un innegociable, como su nombre indica, no.
Los seis que más pesan
Son los que más duele descubrir tarde:
- Hijos. Tenerlos o no es difícil de partir por la mitad.
- Ambición. Cuánto espacio ocupa el trabajo en tu vida.
- Animales. Para mucha gente, el perro viene en el pack.
- Espacio en pareja. Hacerlo todo juntos o necesitar mucho tiempo para ti.
- Política. No hace falta votar lo mismo, pero sí respetar los valores del otro.
- Espiritualidad. Creer o no, y cuánto pesa eso en tu día a día.
Un estudio de 2015 de Peter Jonason y colegas encontró que, al elegir pareja, pesan más los motivos para descartar a alguien que los motivos para elegirlo. Los innegociables mandan más de lo que creemos.
Cómo usarlos sin pasarte
- Pocos y de verdad. Si tienes veinte, son manías. Con tres o cuatro bien elegidos basta.
- Dilos pronto y sin drama. «Quiero tener hijos» no es una exigencia, es información.
- Revísalos de vez en cuando. Algunos cambian con la vida, y está bien.
En blind bottle puedes marcar algunas preguntas como innegociables: si no coincides con alguien en ellas, vuestra afinidad baja. Así no descubres en la tercera cita lo que podías saber antes de la primera.